Cómo prevenir que su niño sea mordido por el perro.

Estadísticamente son los niños los que se llevan la peor parte en cuanto a mordidas de perros se trata. La mayor parte de los problemas ocurren cuando los perros no son controlados apropiadamente, sin supervisión ni correa. Bajo estas circunstancias, eventos agresivos son más propensos a ocurrir, sin embargo dependen finalmente del temperamento del perro y sobre todo del comportamiento del niño. No todos los perros morderán a los niños ni siquiera en las circunstancias más extremas.

Algunos son gentiles, pero no todos.

Se les debe enseñar a los niños a acariciar a los perros de la manera correcta pero siempre bajo supervisión estricta de un adulto. No se debe de permitir que los perros suban a sitios altos, como camas o muebles. Estar más alto aumenta la confianza del perro y la probabilidad de agresión hacia el niño si es molestado. Los juguetes para perros deben ser guardados y utilizarlos sólo durante los momentos seguros cuando el niño no está alrededor para quitárselo. Los juguetes de los niños deben ser impregnados con un antiséptico de olor fresco para para evadir el interés del perro. La cama del perro debe ser colocada en un lugar calmado y alejado de la zona de juegos del niño.

Hay que entender que los perros actúan por instinto y no racionalmente. Hay personas que dicen que los perros muerden “sin razón” o “de la nada”. Esto es raramente cierto. Es importante entender que cuando un perro muerde es por una razón –tal vez sea una razón que “nosotros” no entendemos. Por ejemplo, un niño que está feliz abrazando y acariciando a un perro, desde la perspectiva del perro, podría estar invadiendo su zona invisible de seguridad, desatando una reacción instintiva de “pelea o fuga”. Es probable que el perro primero le de al niño una advertencia para que se detenga, como un gruñido o que se quiera alejar. Sin embargo, si el niño persiste a pesar de las advertencias, el perro, sintiéndose amenazado, podrá reaccionar instintivamente mordiendo. A un niño o adulto desinformado, esto puede parecer como que el perro mordió sin razón. Sin embargo, en la mente del perro, no estaría más alejado de la verdad.

Por esta razón, es muy importante estar pendientes de las señales de advertencia de los perros, que pueden incluir gruñidos, tratar de alejarse, poner el cuerpo rígido, entre otras.

La forma de comunicación de los perros es muy diferente a la humana. Es probable que los niños no entiendan estas advertencias, por lo que es extremadamente importante que los adultos supervisen de cerca y pongan atención.

Cuando se juntan a niños y a perros en un solo lugar, es muy injusto esperar que el perro, no importa que tan calmado sea, soporte los jalones, hincones, empujones, burlas y tormentos de un niño fuera de control. Tanto los perros como los niños necesitan entrenarse para que puedan interactuar de la mejor manera entre ellos. A los niños se les debe de enseñar, desde que tienen uso de razón, que los perros (y todos los animales) son criaturas que sienten y deben ser tratadas con respeto, no son juguetes para que hagan con ellos lo que quieran.

Los perros pueden encontrar en los niños muchas cosas amenazadoras y hasta atemorizantes. Los niños son generalmente ruidosos y sus movimientos son rápidos, agudos e impredecibles, todos los cuales pueden atemorizar a un perro. Un niño que mire fijamente a un perro, por ejemplo, podrá ser considerado por éste como una amenaza. A los perros no les gusta tampoco los gritos agudos y los movimientos rápidos asociados a los niños. Estos movimientos les puede recordar a la caza en la naturaleza, y activar una respuesta de persecución. Nuevamente, cuando se juntan a niños con perros, hay que recordar que los perros actúan por instinto y no de manera racional.

Nunca deje que un niño acorrale a un perro y NUNCA encadene o ate a un perro afuera. Esto es simplemente cruel, y un perro encadenado o atado que sea atormentado por un niño se sentirá amenazado y muy probablemente podría reaccionar agresivamente.

Del mismo modo si usted deja su a perro afuera en un área con rejas, asegúrese que esté protegido de niños que lo puedan molestar y atormentar del otro lado de la reja. El respeto es una calle de doble sentido. A los niños no se les debería dar el privilegio de interactuar con los perros, a menos que los traten como criaturas que viven, respiran y sienten al igual que ellos. Una forma de enseñarles el respeto (de forma acorde con la edad) es que participen en el cuidado del perro. Pueden colaborar a la hora de alimentarlos o de cepillarlos. Esta es también una manera excelente de enseñarles a como ser gentiles con el perro.

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